AGENCIA DE PRENSA LIBRE ORIENTAL

 

A P L O

OPINIONES

PERIODISMO DE  LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL DEL PAIS

 

Relajo, pero con orden.
Roberto García Cabrejas, APLO


SANTIAGO DE CUBA, enero, 2005 (www.cubanet.org) - Cuando se anunciaron las nuevas medidas del gobierno norteamericano, que entre otras cosas, restringen los viajes a Cuba de los ciudadanos cubanos radicados en los Estados Unidos, muchos dijeron "se fastidió el Yuma".

Se referían a Manuel Gutiérrez, un santiaguero nato, que emigró hacia la Base Naval de Guantánamo en una precaria embarcación durante el éxodo masivo de 1994.

El Yuma, como le dicen ahora sus amigos y vecinos en Cuba, es más famoso que los peloteros Orestes Kindelán y Omar Linares, ya que el éxito que no puedo lograr con jonrones y fildeos, lo ha logrado con su pasaporte y su doble condición de cubano-americano.

El Yuma Gutiérrez cuando vivía en Cuba se dedicaba al invento en la calle, le decían el "utíliti", porque lo mismo vendía un medicamento controlado, un pito de marihuana -la que a veces también consumía- o servía de intérprete y guía a turistas extranjeros.

Manuel Gutiérrez frecuentemente se expresaba en contra del gobierno y en más de una ocasión se le oyó decir que nunca le trabajaría a Fidel Castro, que jamás recibiría un centavo de él, mientras estuviera vivo. Su actitud lo hizo merecedor de cuatro actas de advertencias por parte de la policía, por peligrosidad ciudadana y una vez sirvió como huésped por más de 45 días en el Centro de Operaciones de la Policía Política en Versalles.

Este compañero devenido en señor, una vez radicado en los Estados Unidos, nunca ha dejado de visitar su tierra natal, a pesar de que no dejó familiares en la Isla. Durante sus viajes sen dedicó a fomentar una pequeña empresa. En poco tiempo montó una flotilla de camionetas que se dedican al transporte de pasajeros, las que le reportan altos ingresos económicos. Además se ha adueñado de tres confortables viviendas, las que renta a turistas extranjeros.

Manuel Gutiérrez viaja a Cuba cuatro veces al año, las autoridades conocen al detalle sus movimientos económicos -prohibidos para los cubanos radicados en la Isla- y no hacen nada al respeto. Al contrario, recibe facilidades especiales y privilegios aduanales para sus operaciones comerciales. Incluso, fue premiado al estilo comunista con dos diplomas de reconocimiento por los hoteles donde se aloja, donde acreditan que el visitante ha gastado en sus instalaciones una fuerte suma de dinero en dólares, y con este gesto ha contribuido a la compra de medicamentos deficitarios en el país.

Si analizamos objetivamente las cifras aportadas por el gobierno cubano, veremos la importancia económica que reporta la comunidad cubana exiliada para la economía nacional. La cifra de exiliados cubanos, solamente en los Estados Unidos, en el año 2003 ascendió a 1,841,685 personas, con un ingreso promedio anual de 30 mil dólares. El 70 % de los exiliados mantienen, de una forma u otra, vínculos con su familiares en la Isla, a través de las remesas familiares, envíos de paquetes o visitas directas.

Las remesas familiares superaron en 2001 los ingresos por concepto de exportación de azúcar y en el período 1995-2000 aventajaron con creces los 1,300 millones de dólares de ingresos  por concepto de inversiones directas de las corporaciones extranjeras. Hoy en día los ingresos por concepto de las remesas familiares superan el PIB del país.

Manuel Gutiérrez es uno más de los tantos cubanos que han hecho una pequeña fortuna en el extranjero y luego vienen a invertir a Cuba en sectores como el transporte, compra y alquiler de viviendas, pequeñas fincas, negocios de placer, y hasta en el narcotráfico, gozando de una absorbencia e impunidad ilimitada.

Castro es el típico camaleón, que cambia de color cuando percibe el peligro. Altos funcionaros del gobierno señalan que tras un primer impacto por las medidas anunciadas, las aguas volverán a coger su nivel, porque los cubanos siempre se las arreglan para burlar la ley.

Si bien es cierto que las medidas implantadas han limitado el flujo de los cubanos que visitan a sus familiares, y tal vez estén influyendo en los ingresos que por este concepto recibe el gobierno, los más afectados han sido los individuos honestos, porque los que pensaban que Manuel Gutiérrez, como otros camaleones no se vería por ahora se equivocaron. Manuel está aquí, vestido de blanco, collares y caracoles en mano, fingiendo ser más babalawo que el Rey de los babalawos. Y el relajo sigue, pero con orden.