PERIODISMO DE LA REALIDAD CUBANA EN LA ZONA ORIENTAL


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Brutalidad policial detona reacción popular

SANTIAGO DE CUBA, 7 de enero (Rosa M. Montoya /APLO) El pasado 27 de diciembre, en las cercanías del mercado agropecuario, sito en Trocha y Cristina se sucedió un hecho, que además de ser noticia, llama poderosamente la atención.

Alrededor de las 11:30 AM,  el joven Gerardo Morales Montoya, tal parece que se dirigió en forma vulgar a una joven que transitaba por el lugar, algo que molestó a los policías que custodian la zona, e inmediatamente la emprendieron contra el joven Morales Montoya, a quien trataron de esposar y conducir detenido para la estación de policía de Cristina y Calle 11.

Ante la protesta airada del detenido, uno de los policías sacó su tonfa y comenzó a golpearlo, lo que irritó a algunos transeúntes, que de inmediato arremetieron contra los policías, bloqueando su paso y gritándole palabras ofensivas. Aquí surge una nueva expresión, cuando muchos gritaban esbirro, asesinos, otro desde lo alto de un muro comenzó a llamarlos: “fidelianos asesinos”, término nunca antes conocido, pero que parece que trata de identificarlo más y responsabilizarlo más con Fidel Castro, alejándolo del termino fidelista, que demuestra más simpatía.

Según transcurría el tiempo más personas llegaban al lugar, y la trifulca aumentaba, por lo que llegaron refuerzos policiales, pero también más se amotinaban las personas, ya que Morales Montoya, vecino de Los Tejadas No. 7 1/2 recibía la solidaridad de sus conciudadanos, principalmente por ser parte de un barrio marginal como los Cangrejitos, con largo historial de marginalidad social, pero que puede transformar cualquier hecho, por simple que sea, en un estallido social, incluso con implicaciones políticas.

El enfrentamiento duró hasta cerca de las  2 de la tarde, cuando la policía finalmente pudo llevarse detenido a Gerardo Morales, quien ahora enfrenta cargos por desacato, resistencia al arresto y desorden público. Pero más allá de los hechos, que pudieran considerarse hasta cierto punto normal o cotidiano, muchos opositores políticos centran su análisis en que la población está buscando cualquier pretexto para enfrentar el orden impuestamente establecido. Así ocurrió recientemente en Palma Soriano, cuando un grupo de vecinos, impidió el desalojo de una madre con su niño, de una casa de interés estatal, efrentando a los funcionarios de vivienda y a la propia policía regualr